presencia

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La mayor parte del tiempo vivimos en nuestras mentes, en nuestros recuerdos, planes, reflexiones y juicios.

La mente está continuamente presentándonos pensamientos, y nosotros los creemos, y luego nos identificamos con ellos, y terminamos perdiendo el momento -nos escapamos con el pensamiento, y no estamos para nada aquí.

En mi casa hay que lavar los platos, y yo me sigo entrenando para poder sentir la diferencia entre cuando comienzo a lavarlos y cuando termino. Cuando empiezo, estoy ocupado. “Tengo que lavar los platos para así vuelvo a mi escritorio”, o “Tengo que hacer esa llamada. Mejor lavo los platos primero”, y luego cuando empiezo a hacerlo, ocurre una experiencia interesante. Cuando tomo el cepillo y le pongo jabón, tomo un pequeño vaso y lo lleno con agua, coloco el cepillo dentro del vaso y empiezo a fregar el plato, ahí está de nuevo; y empiezo a lavar los platos esperando terminar, y para cuando termino, estoy colocado por lavar los platos.

Estuve en un monasterio benedictino hace algunos años en el que no podíamos hablar, era en silencio.

En el único momento que hablábamos era cuando hacíamos la fila para lavar nuestro plato de hojalata. Estábamos ahí parados y podíamos susurrar, quiero decir, era una divertida escapatoria del sistema. Una vez había un hombre parado delante de mí, y tenía un cepillo enjabonado, y estaba lavando su plato, y yo estaba mirando por sobre su hombro, y le dije, porque solo tenía un momento para hablar, “¿Hace cuánto que estás aquí?”, y me respondió “Diecisiete años”. Y hubo una calidad en las palabras “diecisiete años”, y el tono en el que lo dijo, y ese cepillo sobre ese plato… fue un momento tan profundo para mí, un cierto tipo de rendición, un cierto tipo de tranquilidad, un cierto tipo de “solo lavando el plato”.

Es interesante porque en Barre me enojé mucho en un retiro, porque alguien vino a lavar las ollas, y terminó no haciéndolo. Mi trabajo en el centro de retiros de Barre siempre fue lavar las ollas, y la gente venía, y me veía lavar, y supongo que pensaría: “Oh, pobre Ram Dass, tiene este sucio y pesado trabajo”, pero yo solo estaba lavando las ollas; otros se sentaban a meditar y yo lavaba ollas.

Puedes tomarte tus momentos y entrenarte para seguir regresando a ellos solo haciendo lo que estás haciendo.

Muy a menudo, cuando estoy conduciendo, estoy ocupado yendo a algún lugar, hasta que pienso “¿Dónde estoy?”. Solo la pregunta “¿Dónde estoy? Estoy conduciendo. Mis manos están en el volante. Mi pie en el acelerador”. Y luego, yendo más profundo, los “mi” desaparecen, y hay solo manos en el volante y pie en el acelerador, e imágenes que pasan, y simplemente sigues usando todo para traerte de nuevo al momento.

–Ram Dass

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