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Cuando te sientes amenazado como individuo, una de las cosas que haces es sentir poder a través de una identidad grupal.

Sientes poder cuando te identificas con un país. “Somos estadounidenses”, y todo lo que eso representa. Cuando los judíos se enfrentaron al Holocausto. La vida individual quedó totalmente a merced de una fuerza oscura. Mientras millones de ellos eran destruidos, las personas aumentaron su identificación con el grupo en lugar de con el individuo. Porque aunque el grupo era vulnerable, lo era en menor medida.

Es importante que la compasión exista en nuestros corazones ante cualquier cambio. Tenemos que ser capaces de lidiar con la incertidumbre, el cambio, el caos y la pérdida de poder sin el miedo profundo que nos hace sumergirnos en una negación y violencia masivas hacia otros seres humanos.

Por eso diría que tú y yo estamos entrenando. Y no es un entrenamiento tan ocioso como a uno le gustaría. Podrías decir: “Bueno, tenemos infinitas reencarnaciones”, y es verdad. A nivel espiritual, si esta Tierra se hunde, solo esperas 275.000 años y en algún momento una ameba vendrá desde otro lugar y todo el juego comenzará otra vez. En dos mil millones de años estaremos aquí otra vez. Entonces qué diferencia hace -es un pestañeo de cualquier manera.

Así se concibe el mundo en la India.

En donde, después de cuatro estaciones, Shiva, quien había estado sentado en meditación creando todo el universo a partir de su mente. Se alza y baila el Rudra Tandava, y todo se disuelve en un hongo gigante que explota en sí mismo. Hacia lo amorfo. Luego se sienta y lo crea todo otra vez.

Puedes considerar el tiempo a ese nivel. Yo lo hago a menudo, porque es muy real. Que resolvamos los problemas del medio ambiente, la violencia, la ruptura de las estructuras sociales, de una forma armoniosa o desarmoniosa, tiene mucho que ver con fenómenos curiosos. Desde Yugas, y Culpas, y la reencarnación, y las otras dimensiones de tiempo, es apenas un golpe de vista.

Todo esto es verdad, pero tú y yo estamos en la Tierra en este momento en nuestros cuerpos y tenemos un plan, y ese plan tiene que ver con hacer lo que podamos para aliviar el sufrimiento, como dictan nuestros corazones. En última instancia, lo que podemos hacer para aliviarlo es ser eso que es capaz de ser en la presencia del sufrimiento, sin aumentarlo. Es como aprender a mantener los ojos abiertos en el infierno. Solo mirando lo que es, y no entrometiéndote o lamentándote por lo que podría ser. En la medida en que mantienes un modelo de cómo solía ser o de cómo debería ser, estás privándote de ver lo que es.

Mejor suerte la próxima, porque hay un montón de sufrimiento, y mucho de este sufrimiento es aferrarse a la mente, no mirar lo que es.

-Ram Dass

 

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