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Pregunta: El problema parece ser que, cuando estás en una relación, al comienzo está sucediendo de todo, pero cuando te casas con esa persona las cosas cambian. Yo he tenido varias relaciones, relaciones importantes, me he casado y divorciado dos veces y estoy buscando algo especial. Algo que, según me cuentan, se llama “alma gemela”. ¿Crees en ese tipo de relación o persona? Y, ¿qué significaría eso? ¿Cómo lo sabría?

Ram Dass: ¡Entiendo! ¡Continúa buscando! Te presentaré la respuesta más extravagante primero y luego regresaremos a algo más concreto que todos podamos comprender. En cuanto a la respuesta más extravagante: todos nosotros hemos participado de esto tantas veces que cada uno ha sido todo con todos los demás. Entonces, cuando te miro, tú y yo hemos estado en tantas relaciones juntos… es solo que no las recordamos. ¿Sabes la cantidad de veces que nacimos y morimos? Recuerda la historia de Buda: Si tomas una montaña de diez kilómetros de largo, diez kilómetros de ancho y diez kilómetros de alto, esa es la distancia que un novillo camina en un día. Y un pájaro vuela sobre esta montaña una vez cada cien años con un pañuelo de seda en su pico y acaricia la cima de la montaña. El tiempo que le toma al pañuelo desgastar la montaña, todo ese tiempo has estado haciendo esto. Solo piénsalo. Una vez cada cien años el pañuelo pasa sobre ella; un pañuelo y una montaña. Esto se repite una y otra y otra vez En India se habla de Yugas y Kalpas que consisten en cientos de miles de años y luego vuelven a comenzar los ciclos otra vez. Y los hemos atravesado todos incontables veces.

Ahora, detrás de todo esto está el Uno. Y eso es todo lo que hay; todos nosotros aquí somos uno disfrazado, aparentando ser muchos. Por lo tanto todos somos “alma gemela”. Solo hay una de eso. No son gemelas porque ni siquiera consiste de dos. Es solamente uno. Solo hay uno de nosotros. Entonces, lo que haces en realidad es constantemente casarte contigo mismo al nivel más profundo del matrimonio de Dios con Dios. Luego desciendes al alma. Y cada alma tiene un dilema kármico único (podríamos llamarlo un código de ADN psíquico) que de cierta manera guía el rumbo de su vida. Y es totalmente posible que las almas, cuando nacen a padres que forman parte de su Karma, se encuentren en algún punto con un ser y que hayan arreglado previamente bajar y hacer esto juntos y conocerse. Y es eso lo que usualmente llamamos almas gemelas.

Lo que has descubierto en tus matrimonios pasados es que lo que te atrae de una persona no es con lo que finalmente acabas viviendo. Luego de concluida la luna de miel —es decir, cuando los sistemas de deseos que contienen la atracción de la relación, que hasta entonces yacían dormidos, pasan y todo se acaba— entonces, te quedas con el trabajo a realizar. Y es el mismo trabajo; cuando intercambias una pareja por otra continúas teniendo el mismo trabajo. Tendrás que realizarlo tarde o temprano cuando la chispa se apague. Continúa repitiéndose. Y a medida que te vas volviendo más consciente no puedes exprimir el jugo del romanticismo de una relación por mucho tiempo. Es más interesante que eso. Realmente lo es. Y la gente busca idealizar sus vidas todo el tiempo. Es parte de la cultura. Pero el proceso de despertar comienza a mostrarte lo vacío de ese foro. Y comienzas a ir en busca de algo más profundo. Comienzas a ir al encuentro de otro ser humano en la verdad. Y la verdad es aterradora. La verdad a veces tiene mal aliento; la verdad es aburrida; la verdad quema la comida; la verdad es todo. La verdad tiene ira; la verdad lo tiene todo. Y te mantienes en ella y continúas trabajando con ella y continúas abriéndote a ella y continúas profundizándola. Cada vez que cambias de pareja te das cuenta de que no hay nada de bueno o de malo en eso. No estoy hablando en términos de bien o mal.

Pero comienzas a ver cómo continúas regresando al mismo lugar en las relaciones y luego tiendes a detenerte porque se vuelve muy pesado… porque tu identidad se ve demasiado amenazada. De modo que, para que la relación avance al próximo nivel de verdad, se requiere una apertura y una vulnerabilidad para las que aún no estás listo. Entonces te cierras, te encierras, te retraes y luego comienzas a juzgar y apartar para luego pasar a la siguiente. Y cuando sientes la adrenalina de la apertura y empieza a suceder lo mismo te repites, “¿dónde voy a encontrar al indicado con quien no me suceda esto?” Y solo sucederá cuando eso deje de suceder dentro de ti. Cuando empieces a aceptarlo y a observarlo y tu interior se calme lo suficiente, es entonces cuando puedes tomar ese proceso mientras está sucediendo y comenzar a trabajar con él… y así continuar volviendo a la verdad viva en ti o en el otro aún cuando sea aterrador y difícil.

 

~Ram Dass

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