Posted

Envejecimiento. La realidad y la acceptación.

Recuerdo cuando me volví irrelevante.

Puedes caminar ciertas calles en cualquier ciudad y eres tanto un potencial, un competidor o irrelevante. Yo me convertí en un poste de luz caminante después de un tiempo. Es increíble, porque la gente mira a través de ti, ni siquiera te ven. Al principio me sentí muy tenso al respecto y usaba mi cabello desparramado por mi cabeza y hacía todas esas cosas, usar trajes más apretados y hacer dieta y todo lo necesario para ser alguien, pero luego es un nuevo momento, y te das cuenta de que así son las cosas.

Entonces te diré que si estás atrapado en los modelos culturales sobre la juventud, la cantidad de sufrimiento con envejecer es increíble. En ese sentido, esta cultura es muy cruel, y lo extraño es que a medida que cambia la demografía, y los baby boomers 
progresan y envejecen, lo que tenemos es una sociedad envejecida y una mitología de la juventud, y eso lentamente se tuerce a medida que la escena cambia, porque el dinero y el poder cambian.

La atracción a la juventud

Tiene una raíz más profunda que lo cultural. Es todo eso sí, pero la identidad emocional que denigra a lo no joven puede ser eliminada, no tiene que existir. Hace varios años me di cuenta de que empecé un entrenamiento para ser un tipo de anciano, o filósofo social, o para encontrar un rol que me fuera cómodo mientras me volvía intrascendente en el mercado juvenil. He notado entrevistando a personas mayores que en cuanto te aferras a algo que fue hace un momento, sufres. Sufres cuando tienes tu cabeza alzada para ser quien desearías, un poco más, porque sabes que es temporal.

En el momento en que te pones en contra de la naturaleza, cuando te enfrentas con tu mente al cambio, estás pidiendo sufrimiento. Ahora la pregunta es “¿Puedes existir en una sociedad en la que todos están sufriendo por eso y tú no?”. ¿Lo ves? Para hacerlo, tienes que ser consciente de que ese es el caso.

Puedo disfrutar de la belleza de la juventud.

Creo que el cuerpo es hermoso, y lo amo. Quiero tocarlo, mirarlo, disfrutarlo, y a medida que mi cuerpo cambia, pienso: “Ah, entonces, un nuevo momento”, y me doy cuenta de que tendré diferentes relaciones con las personas, y me lleva mucho tiempo desear que no sea así, pero como lo veo ahora, soy mucho más feliz de lo que era entonces. La cantidad de tiempo libre que tengo porque ya no estoy tan obsesionado con la sexualidad es… bueno, ni siquiera puedo decirte.

Viejo es otra etiqueta tramposa. Eres solo un ser y tienes una nueva situación, una nueva dimensión. Es muy interesante cuando entro a una habitación con alguien, por ejemplo, con una persona que tiene sida y está muriendo, es fácil notar cómo la sociedad, la cultura, la economía, todo, atrapa a esa persona en esa identidad. Y si mi mente no reacciona ante esa identidad, y no se deja atrapar en negarla, entonces no estoy capturado por ella y realmente podemos unirnos.

Nos encontramos, y la persona puede salir a tomar aire, y repentinamente somos solo nosotros dos seres en el universo, y el tiempo y la muerte y la vida están en una relación totalmente diferente entre sí.

Todo se relaja. Y hay risas, y hay alegría. Y hay ternura, y hay presencia, hay todo eso, y si habré aprendido de todas esas cosas. Entiendo que todo depende de mi mente. Por eso es que trabajo tanto en mí mismo para no quedar atrapado en etiquetas, juventud, edad, sexo… ninguna de ellas.

-Ram Dass

 

 

 

Comments

comments